Escuché alguna vez que era necesario que me preocupara para ser responsable y entonces así lograr llevar a cabo las tareas que me eran encomendadas día a día. Con esta premisa comencé a inquietarme cuando no lograba alcanzar la realización de una tarea, pensaba una y otra vez en el asunto buscando de manera reiterativa cómo solucionarlo; sin darme cuenta las tareas comenzaron a acumularse y con este hacinamiento de pendientes, mis pensamientos repetitivos me llevaban a buscar una posible solución, los días eran cortos, los deberes, acciones o situaciones por resolver largos, estaba muy preocupada ya que solía ser un ser humano muy responsable, tan responsable que mi cuerpo comenzó a estresarse, siendo el estrés definido como: “Estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales”. Al estresarse comenzó a enfermarse con frecuencia y estas enfermedades limitaron mi capacidad de disfrute con las cosas esenciales de la vida. Seguía pensado en la preocupación como valor fundamental asociado a la responsabilidad, así que me preocupe aún más por mejorar y lograr así obtener salud nuevamente; mientras más me preocupaba responsablemente, más enfermaba y me enfermé tanto que mi muerte fue inevitable.
Lo interesante sucedió después… cuando desde una dimensión diferente comprendí que la tan responsable preocupación era la causante de mi muerte prematura, quise derribarla y exterminarla y luego me di cuenta que no era ella, era YO quien había elegido utilizar mi mente para preocuparme, estresarme, enfermarme y ¡morir!: “LA PREOCUPACIÓN DISFRAZADA DE RESPONSABILIDAD ME LLEVÓ A LA MUERTE”.
¿Y entonces debía ser una persona irresponsable? De hecho lo era…..para mi sorpresa había sido una persona muy irresponsable en tanto provoqué mi muerte ¿Podría haber tenido otra posibilidad? Sí, pues mi mente estaba dotada para crear, intuir, razonar, visualizar, motivarme, pero elegí preocuparme la mayoría del tiempo. Me pregunto: ¿puede haber sido eficiente en mis tareas y en mi vida?… Sí, más allá de lo que creía y alcanzaba a darme cuenta, mucho más.
¿QUIERES SER RESPONSABLE? ¡DESPREOCÚPATE!
¿Quieres ser responsable? ¡Despreocúpate!
Escuché alguna vez que era necesario que me preocupara para ser responsable y entonces así lograr llevar a cabo las tareas que me eran encomendadas día a día. Con esta premisa comencé a inquietarme cuando no lograba alcanzar la realización de una tarea, pensaba una y otra vez en el asunto buscando de manera reiterativa cómo solucionarlo; sin darme cuenta las tareas comenzaron a acumularse y con este hacinamiento de pendientes, mis pensamientos repetitivos me llevaban a buscar una posible solución, los días eran cortos, los deberes, acciones o situaciones por resolver largos, estaba muy preocupada ya que solía ser un ser humano muy responsable, tan responsable que mi cuerpo comenzó a estresarse, siendo el estrés definido como: “Estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales”. Al estresarse comenzó a enfermarse con frecuencia y estas enfermedades limitaron mi capacidad de disfrute con las cosas esenciales de la vida. Seguía pensado en la preocupación como valor fundamental asociado a la responsabilidad, así que me preocupe aún más por mejorar y lograr así obtener salud nuevamente; mientras más me preocupaba responsablemente, más enfermaba y me enfermé tanto que mi muerte fue inevitable.
Lo interesante sucedió después… cuando desde una dimensión diferente comprendí que la tan responsable preocupación era la causante de mi muerte prematura, quise derribarla y exterminarla y luego me di cuenta que no era ella, era YO quien había elegido utilizar mi mente para preocuparme, estresarme, enfermarme y ¡morir!: “LA PREOCUPACIÓN DISFRAZADA DE RESPONSABILIDAD ME LLEVÓ A LA MUERTE”.
¿Y entonces debía ser una persona irresponsable? De hecho lo era…..para mi sorpresa había sido una persona muy irresponsable en tanto provoqué mi muerte ¿Podría haber tenido otra posibilidad? Sí, pues mi mente estaba dotada para crear, intuir, razonar, visualizar, motivarme, pero elegí preocuparme la mayoría del tiempo. Me pregunto: ¿puede haber sido eficiente en mis tareas y en mi vida?… Sí, más allá de lo que creía y alcanzaba a darme cuenta, mucho más.
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