TODO LO QUE SIGNIFIQUE ESFUERZO, ¡SUELTALO!.
El concepto de esfuerzo se emplea con referencia al uso intenso de la fuerza, el vigor o la mente para alcanzar un objetivo o superar determinados obstáculos. Por lo general, según nuestra cultura esforzarse resulta imprescindible para conseguir éxito.
Por ejemplo: “Atravesamos momentos difíciles, pero con mucho esfuerzo logramos salir adelante”, “El campeón ganó con esfuerzo en su debut en el torneo”, “Hice un esfuerzo grande para levantar esas cajas y ahora me duele la cintura”.
El esfuerzo puede vincularse a una acción física. Supongamos que una persona que viaja en colectivo (autobús) a su trabajo queda atrapada en una congestión vehicular. Para evitar llegar tarde y ser castigada, decide completar el trayecto que le falta a pie. En este marco, apurada por el reloj, se ve forzada a correr. El cumplimiento del horario, en definitiva, le demanda un esfuerzo.
La idea de esfuerzo también puede aludir a la utilización intensiva de las facultades mentales. Un joven puede no saber cómo resolver un problema matemático luego de leerlo en una primera instancia. Sin embargo, con esfuerzo y luego de analizar detenidamente sus premisas una y otra vez, consigue llegar a la solución.
La resistencia y la resiliencia también son términos que se vinculan a la noción de esfuerzo, asociándose a la capacidad de adaptación y a la perseverancia: “¡Ya falta poco para que completes tus estudios! Un esfuerzo más y te graduarás”, “Por favor, has un último esfuerzo y ayúdame a terminar el plato”, “El joven tuvo que hacer un esfuerzo para no caerse de la bicicleta por el viento”.
Todas estas posibilidades de uso lingüístico de la palabra esfuerzo nos han llevado dramáticamente a creer que lo que es significativamente importante en nuestras vidas solo es posible si nos esforzamos. Nada más alejado de la realidad.
Estos conceptos están tan profundamente incorporados a nuestra vida, que genuinamente creemos que es verdad y como verdad lo vivimos en convicción.
También está claro que cuando nos obsesionamos por algo, ese algo se vuelve esquivo, y solo cuando soltamos la obsesión, lo materializamos practicante de manera natural. Basta observar a una mujer obsesionada por tener hijos, solo cuando se suelta de la obsesión se embaraza, y así podrían haber innumerables ejemplos.
La obsesión es fuerza que desgasta, como una batería cargada que con el uso finalmente se queda vacía, inservible.
Esfuerzo es poner fuerza: mental, emocional y física en la intención de lograr algo. Lo que se nos olvida es que por más que logremos aquello en lo que pusimos esfuerzo, el resultado será temporal, no sostenible. Pongamos un ejemplo simple: si tu pones una pequeña roca en tu mano y la levantas esto no requiere de ningún esfuerzo, sin embargo si se te pide que conserves en alto esa pequeña roca por unas horas, para lograrlo tendrás que hacer acopio de toda tu fuerza: mental, emocional y física y de todas maneras al final estarás tremendamente cansado, tanto, que no podrás disfrutar de tu “exito”, si es que lo logras.
Ponte a reflexionar en esto: en tu vida, por alguna razón te ha sucedido que querías algo y de pronto casi sin darte cuenta eso que querías simplemente te llego? así es que ocurren las cosas esenciales, sin esfuerzo de manera natural.
Ahora bien, hay un pequeño truco: hacer solo aquello que te gusta, que te apasiona, que me motiva. Así en vez de aplicar fuerza, ejerces poder, que a diferencia de la batería que se agota, el poder es una¡¡ dinamo que está produciendo energía permanentemente.
Si lo que vas a hacer te genera esfuerzo, ¡suéltalo! no es para ti.
¡Que hoy sea el mejor día de tu vida!
Alberto Pierotti
Esfuerzo
TODO LO QUE SIGNIFIQUE ESFUERZO, ¡SUELTALO!.
El concepto de esfuerzo se emplea con referencia al uso intenso de la fuerza, el vigor o la mente para alcanzar un objetivo o superar determinados obstáculos. Por lo general, según nuestra cultura esforzarse resulta imprescindible para conseguir éxito.
Por ejemplo: “Atravesamos momentos difíciles, pero con mucho esfuerzo logramos salir adelante”, “El campeón ganó con esfuerzo en su debut en el torneo”, “Hice un esfuerzo grande para levantar esas cajas y ahora me duele la cintura”.
El esfuerzo puede vincularse a una acción física. Supongamos que una persona que viaja en colectivo (autobús) a su trabajo queda atrapada en una congestión vehicular. Para evitar llegar tarde y ser castigada, decide completar el trayecto que le falta a pie. En este marco, apurada por el reloj, se ve forzada a correr. El cumplimiento del horario, en definitiva, le demanda un esfuerzo.
La idea de esfuerzo también puede aludir a la utilización intensiva de las facultades mentales. Un joven puede no saber cómo resolver un problema matemático luego de leerlo en una primera instancia. Sin embargo, con esfuerzo y luego de analizar detenidamente sus premisas una y otra vez, consigue llegar a la solución.
La resistencia y la resiliencia también son términos que se vinculan a la noción de esfuerzo, asociándose a la capacidad de adaptación y a la perseverancia: “¡Ya falta poco para que completes tus estudios! Un esfuerzo más y te graduarás”, “Por favor, has un último esfuerzo y ayúdame a terminar el plato”, “El joven tuvo que hacer un esfuerzo para no caerse de la bicicleta por el viento”.
Todas estas posibilidades de uso lingüístico de la palabra esfuerzo nos han llevado dramáticamente a creer que lo que es significativamente importante en nuestras vidas solo es posible si nos esforzamos. Nada más alejado de la realidad.
Estos conceptos están tan profundamente incorporados a nuestra vida, que genuinamente creemos que es verdad y como verdad lo vivimos en convicción.
También está claro que cuando nos obsesionamos por algo, ese algo se vuelve esquivo, y solo cuando soltamos la obsesión, lo materializamos practicante de manera natural. Basta observar a una mujer obsesionada por tener hijos, solo cuando se suelta de la obsesión se embaraza, y así podrían haber innumerables ejemplos.
La obsesión es fuerza que desgasta, como una batería cargada que con el uso finalmente se queda vacía, inservible.
Esfuerzo es poner fuerza: mental, emocional y física en la intención de lograr algo. Lo que se nos olvida es que por más que logremos aquello en lo que pusimos esfuerzo, el resultado será temporal, no sostenible. Pongamos un ejemplo simple: si tu pones una pequeña roca en tu mano y la levantas esto no requiere de ningún esfuerzo, sin embargo si se te pide que conserves en alto esa pequeña roca por unas horas, para lograrlo tendrás que hacer acopio de toda tu fuerza: mental, emocional y física y de todas maneras al final estarás tremendamente cansado, tanto, que no podrás disfrutar de tu “exito”, si es que lo logras.
Ponte a reflexionar en esto: en tu vida, por alguna razón te ha sucedido que querías algo y de pronto casi sin darte cuenta eso que querías simplemente te llego? así es que ocurren las cosas esenciales, sin esfuerzo de manera natural.
Ahora bien, hay un pequeño truco: hacer solo aquello que te gusta, que te apasiona, que me motiva. Así en vez de aplicar fuerza, ejerces poder, que a diferencia de la batería que se agota, el poder es una¡¡ dinamo que está produciendo energía permanentemente.
Si lo que vas a hacer te genera esfuerzo, ¡suéltalo! no es para ti.
¡Que hoy sea el mejor día de tu vida!
Alberto Pierotti
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